A pesar de que no transcurrió un mes del incidente por el cual un cabo del Servicio Penitenciario terminó con el auto dentro del río, manejando ebrio, y siendo detenido contravencionalmente por pelear la Policía; las autoridades del Servicio promovieron su ascenso que firmó el Gobierno con un decreto el pasado 4 de abril.

El decreto 786 del presente año ordenó los ascensos dentro del Servicio Penitenciario, dentro de los cuales la medida alcanzó al Cabo Nélson Vilte, quien fue promovido al escalafón de Cabo Primero.

Esta persona que como todo uniformado tiene conferida por el Estado –todos nosotros- la responsabilidad de la portación de un arma y la función de resguardar por las personas privadas de la libertad, el 18 de marzo pasado mantuvo una conducta impropia de un agente de una fuerza de seguridad.

Manejando alcoholizado terminó con su auto dentro del río Grande a la altura de la margen sur y luego fue detenido por la Policía cuando intentó forcejear con los mismos.

A pesar de esta situación las autoridades del servicio Penitenciario, encabezados por el director Claudio Cánovas, evidentemente decidieron sostener su promoción al cargo superior en un listado que ya había sido definido en noviembre, pero que soslayó este intolerable antecedente de conducta personal hace poco menos de un mes atrás.




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