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MIERCOLES, 05 de SEPTIEMBRE de 2012 18:28

Testimonios de presos implicaron a dos de los tres penitenciarios Destacado

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Este miércoles declararon los reclusos que fueron parte de la requisa en la Unidad de Detención en el 2008. Varios coincidieron en que se utilizó gas pimienta en los reclusos y que hubo golpes al interno Castro Moya, de los cuales dos de los testigos responsabilizaron al sargento Franco y al cabo Fernández.

 

La segunda jornada del juicio oral y público contra los penitenciarios César Alberto González, José Franco y Rubén Adrián Fernández; tuvo los principales testimonios de cargo contra los imputados que son acusados del delito de “torturas” contra el recluso José Castro Molla el 22 de diciembre de 2008, durante una requisa.

 

Ante el fallecimiento de la víctima en otro hecho ajeno a esta investigación, resultan de gran importancia los testimonios de los presos que esa mañana tomaron parte de lo que fue la requisa que muchos concluyeron fue “violenta” y por la que aseguraron sentir “temor”.

 

Todos coincidieron en que hubo golpes y se utilizó el gas pimienta en el interno Castro Molla, cuando fueron llevados a la zona del lavadero, aunque solo los internos Walter Quiróz y Miguel López Villarroel, aseguraron poder observar esas agresiones, dado que todos fueron tirados boca abajo y tapados con mamelucos.

 

Estos dos internos coincidieron en apuntar al sargento José Franco y al cabo Rubén Adrián Fernández como autores de golpes y patadas contra Castro Molla, quien pedía “que no le tiraran gas pimienta” y “que no le doblaran los dedos”, señalando incluso que pedía por “el inhalador” ya que todos conocían que era paciente de asma bronquial.

 

Mas allá de estos dos testigos visuales además se incorporaron los testimonios del ex recluso Walter Caraballo, quien aseguró, “no me arriesgue a mirar” pero que escuchó los golpes y todo este episodio de violencia sin poder señalar a los autores de las vejaciones. En tal sentido declaró también el imputado René López.

 

Finalmente todos coincidieron que Castro Molla retornó muchos minutos después al pabellón, cuando la requisa había concluido allí y los demás internos estaban en cada una de sus celdas, manifestando allí el interno Walter Quiróz que Castro Molla “hasta la apertura de las celdas no lo volví a ver y vi que Castro Molla se fue a las duchas y se metió debajo mientras lloraba de impotencia. Esta desfigurado y me comentó del gas pimienta de cómo se lo metieron por el ano, los genitales y la cara que estaba toda roja”, declaró.

 

Asimismo Quiróz aseguró que Castro Molla le relató como los penitenciarios lo mojaron y metieron dentro de una cámara frigorífica, donde “fue dejado como 20 minutos”, testificó, sin que aparentemente existan testigos presenciales de esto último.

 

Presos empastillados

El detalle final que da cuenta del escabroso trato que se dispensaba a algunos presos, lo brindó el recluso Miguel López Villarroel, quien a preguntas de la defensa dio cuenta que como era “muy nervioso” le habían recetado “Clonazepam de 2 miligramos y los tomaba cada ocho horas”, en una cuestión que torna difícil pensar en la rehabilitación de una persona en permanente estado de intoxicación con este fuerte fármaco.

 

Los testimonios continuarán este jueves.

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