Hoy comenzó el juicio contra Andrea Paola González Paduan, acusada de matar a su hijo recién nacido en 2015. En su testimonio frente al Tribunal declaró que “a mi casa sabía que no podría llevar más problemas, además de que era una casa muy chiquita donde no entraba nadie más, no tenía ingreso económico, ni trabajo, me sentía perdida en la vida”.

Esta mañana durante el inicio del juicio que se llevaba adelante en los Tribunales de Ushuaia brindó una extensa declaración ante los jueces donde detalló que “en esa época me sentía presionada, era la hija que hacía todo y nada más, nunca recibir un gracias, había falta de agradecimiento, y sentía tristeza todo el tiempo en mi casa. Yo sentía que era mi deber como hija hacer todo lo que me pedían”.

Parte del testimonio transmitido por Fm Aire Libre da cuenta de una declaración que apuntaba a justificar una difícil vida familiar, donde el entorno no sabía que estaba embarazada. “Mi familia es era muy especial, donde la cabeza era mi papá, el que provee, el que manda y después estamos el resto. Él ponía mucho peso en mí como hija, yo me tenía que hacer cargo de todos los problemas que hay en la casa”, señaló.

Y remarcó que “nunca sentí la libertad de ser una adolescente normal o tener los conflictos que tienen todos los chicos, no me permitía eso, porque sentía que eso era llevar problemas a casa donde ya había peleas suficientes”.
“Yo era la hija que estaba ahí para ayudar a solucionar los problemas de los demás y para cuidar a mi sobrinos que eran los que más me importaban en todo esto, son tres chicos que siempre cuidé y protegí para que no vivieran lo que pasaba en esa casa de tener que escuchar gritos y asustarse porque había peleas”, continuó.

Respecto al momento del parto dijo que “cuando llego a mi casa sabía que no podría llevar más problemas, además de que era una casa muy chiquita donde no entraba nadie más, yo no tenía ingreso económico, ni trabajo, me sentía perdida en la vida; no sabía lo que iba a pasar”.

En un momento del relato detalló un episodio con su mascota donde “cuando mi perra se muere yo siento que me morí con mi perra, sentí que se moría lo único que yo tenía en la vida, porque mis papás estaban por un lado y mis hermanos por el otro, y yo ahí sola con mi perra, y cuando ella se va me quería ir con ella, pensaba por qué te vas y me dejás acá, lloraba todos los días. Cuando se murió ella sentí que me morí yo, que no había nada por qué vivir, porque yo vivía para los demás. Era un fantasma, un hueco de persona que hacía solo lo que querían de los demás. No había intenciones en mi de vivir, me despertaba y ya me quería dormir”.

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