El encuentro en el Concejo Deliberante tuvo la exposición de propuestas por parte de la dirección de Recursos Hídricos de la provincia desde la que evaluaron tres alternativas. La más viable es trazar un canal desde el río Grande desde el cual alimentar la Laguna de los Cisnes, pero surgen dudas técnicas y se demandarán más estudios de impacto para una solución integral en toda la zona.

La comisión convocada por el concejal Von der Thusen tuvo una convocatoria de las secretaría de Medio Ambiente y la dirección de Recursos Hídricos de la provincia, quienes dieron cuenta de un informe elevado para obtener financiamiento de Nación que finalmente quedó trunco.

El proyecto propende tres alternativas de las cuales por su impacto ambiental, se tomó como más viable la construcción de un cauce canal desde el río Grande, mucho más arriba de la actual toma de agua de El Tropezón, a fin de alimentar de agua la Laguna de los Cisnes que genera el inconveniente del polvillo al secarse en verano.

El proyecto sostiene bombear agua desde el río Grande al canal, y que luego en un trayecto de seis kilómetros con una caída natural, el agua llegue por un cauce hasta la laguna para combatir el proceso de desertificación que viene sufriendo.

El proyecto se estimó en 15 a 20 millones de pesos, pero surgieron numerosas dudas y reparos en torno al proyecto.

El primero es establecer legalmente como se realiza una inversión en tierras privadas de la estancia María Behety y cual debe ser el rol de la misma con una posible puesta en valor de su tierra a partir de este canal de riego, que además deberá tener como complementación un proyecto de forestación que permita retrasar el proceso de desertificación en la zona.

El segundo cuestionamiento surgió desde el municipio, con la secretaria de Obras Públicas, Gabriela Castillo, quien pidió estudiar que impacto puede producir esto en el cauce del río Grande, “de donde nosotros tomamos nuestra agua para potabilizar”, “hay que medir que impacto puede tener este proyecto”, dijo ante una secuela que el proyecto original no tiene contemplada.

Finalmente Castillo apuntó a más, “tenemos que analizar todas las posibilidades, la de aspersores una membrana geotextil que recubra la superficie de la laguna e impida levantar el polvillo, todas alternativas de las cuales tenemos que sacar la que menos impacto pueda tener en el ambiente. Tampoco olvidar que el problema no solo comprende a esta laguna seca, hay mas lagunas en la zona norte que también tienen el mismo problema”, refirió.

El encuentro terminó convocando a un próximo diálogo de avance técnico entre Municipio y Gobierno para analizar el proyecto existente y evaluar sus posibles impactos en el medio ambiente, a fin de encontrar la salida más armoniosa posible.




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