Comodoro Rivadavia vivió una madrugada dramática este domingo tras un nuevo deslizamiento del cerro Hermitte, que afectó de lleno a los barrios Sismográfica y El Marquesado, obligando a evacuar a más de 90 familias ante el riesgo de derrumbes, explosiones y colapso de viviendas.

El movimiento de suelo se produjo en los primeros minutos del día y provocó grietas profundas, hundimientos y el colapso de muros y techos. Bomberos, Defensa Civil y personal policial intervinieron de inmediato para asegurar la zona y retirar a los vecinos, muchos de los cuales abandonaron sus casas con lo puesto, mascotas y algunos efectos personales, en medio de una escena de fuerte tensión e incertidumbre.


El derrumbe volvió a poner en primer plano una problemática estructural de Comodoro Rivadavia: el crecimiento urbano sobre zonas geológicamente inestables. Desde hace décadas, los cerros que atraviesan la ciudad —el Chenque, el Viteau y el Hermitte— no solo dividen el ejido urbano entre norte y sur, sino que también exponen las consecuencias de una expansión marcada por la urgencia habitacional y la falta de planificación sostenida.

Barrios sobre un sector inestable


El cerro Hermitte se encuentra delimitado por barrios como General Mosconi, Villa S.U.P.E., 25 de Mayo y Güemes. A sus pies se consolidaron, desde mediados del siglo XX, distintos asentamientos vinculados al desarrollo petrolero y a los talleres de YPF, en un contexto donde la necesidad de vivienda primó sobre los estudios técnicos del suelo.


Uno de los sectores más comprometidos es el barrio Sismográfica, ubicado en la zona de Km 3. Allí, la urbanización se asentó sobre depósitos de remoción en masa originados por antiguos deslizamientos del propio cerro. Estudios geológicos realizados hace décadas advertían que se trataba de un área no apta para edificación, con movimientos de larga data.


Esos antecedentes explican las fisuras recurrentes en viviendas y calzadas, así como la falta de reconocimiento formal del barrio durante años, debido a la ausencia de mensura y a su localización sobre suelo inestable.


Durante los años 80 y 90, el crecimiento fue sostenido y desordenado. De unas pocas familias iniciales se pasó a más de un centenar, en un proceso que también alcanzó —aunque en menor medida— a Villa S.U.P.E. y sectores bajos de General Mosconi. En 2012, una orden judicial obligó al Municipio a intervenir, levantando ocupaciones ilegales y derribando viviendas en construcción sobre la ladera del cerro, considerada zona prohibida.


Un centenar de familias evacuadas fueron alojadas inicialmente en el Club Talleres y luego trasladadas a otros espacios habilitados por el Municipio.