El juicio por el crimen de Adrián Garelli continuó con la indagatoria del imputado Walter López quien brindó una extensa testimonial y reforzó la estrategia de la defensa respecto de que habría actuado “en defensa propia”.

Señaló que esa madrugada fue hablando con el grupo de amigos de la víctima, con uno en particular que había sido compañero suyo de la escuela, declarando que no mantuvo discusión alguna con Garelli ni otro de sus acompañantes.

Aseguró que lo increparon respecto de haber estado en prisión, como que se hubiera ufanado de tal situación y que Garelli lo increpó “que por que estuviste en la cárcel pensas que me voy a comer los mocos”.

Acto seguido refirió que Garelli y Pereyra, a quien disparó cuatro veces sin darle, comenzaron a golpearlo de cada uno de sus lados y que lo tiraron al piso e intentaron sacarle el arma.

Allí la declaración se extendió por consultas desde la fiscalía en torno a algunos detalles considerados contradictorios, señalando finalmente que realizó disparos para “disuadirlos” y escapar del lugar, sin poder precisar más.

Finalmente declaró la madre de Garelli, Irene Camus, quien dio cuenta como se enteró esa madrugada del hecho, que fue convocada a la guardia del hospital y allí la Policía la notificó de la muerte de su hijo, “tenía tatuado en el pecho mi familia, justó ahí donde recibió la bala”, dijo entre lágrimas la madre.

El tribunal pasó para mañana el testimonio del joven Pereyra, por quien López está acusado de “tentativa de homicidio” junto a los demás presentes en la escena del hecho, por lo que la de mañana será una jornada determinando en el desarrollo del juicio.

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