Se trata de Facundo Cruz de 23 años quien el sábado pasado sufrió una dura caída desde 4 metros en un edificio de Prefectura Naval Argentina al 300, en las obras de escaleras de emergencia licitadas por el IPV a diversas empresas.

El joven hasta ayer estuvo internado en el área de Cirugía del hospital en observación a causa de diversas lesiones sufridas, como una fractura en huesos del rostro, en los huesos de la mano izquierda, fisura en la zona intercostal derecha y un profundo corte en una de sus piernas.

Todo ello producto de estar colocando una puerta de emergencia a una altura en la que debería haber estado trabajando con medidas de seguridad. Los vecinos del edificio señalaron “los chicos acá venían a trabajar sin ninguna medida de seguridad”.

El joven jujeño que lleva pocos meses en la provincia se encuentra solo y hasta se niega a dar a conocer la empresa para la cual trabaja, la cual lo había empleado por casi la mitad del jornal diario que establece el convenio de trabajo de UOCRA, sin el blanqueo correspondiente.

La madre del joven llegó a la provincia en las últimas horas para acompañarlo, y se encuentra buscando una compensación de parte de la empresa para su hijo, al que pide mínimamente «blanquear». En razón de esa necesidad familiar de momento se reservará el nombre de la empresa.

Lo increíble es que desde el IPV no se controle como se llevan adelante estas obras, en las que las empresas cargan en los montos de obra el costo de un trabajador en relación laboral formal.


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