Con la notoria ausencia del saliente Claudio Queno, tras 12 años de una impresentable gestión, Daniel Harrington asumió esta tarde oyéndose por primera vez en mucho tiempo un discurso con una idea clara de gestión que ahora deberá plasmar.

Harrington fue simple a partir de establecer “la política como única herramienta de transformación, conociendo las necesidades por las que atraviesan los vecinos”, dijo, agregando que “el Estado queda como responsable fundamental en la organización del territorio, debe asegurar reglas de juego claras, transparentes”, proponiendo “un modelo de gestión municipal abierto”.

“Seremos un municipio presente, que genere las condiciones para el crecimiento y desarrollo” dijo en referencia a los sectores productivos como el maderero y el turístico.

El valor de la tierra

Asimismo en su discurso dejó en claro que se revisará la cuestión de las tierras, sobre la cual en los últimos meses se plantearon diversas denuncias propias del desmanejo que llevaba años en este municipio, “proponemos un ordenamiento territorial y consolidación del suelo, que tiene un valor cultural, ambiental y turístico”.

“El manejo de la tierra puso en riesgo el desarrollo sostenible y la calidad de vida de los vecinos, una planificación que aún existe con un alto grado de informalidad en el manejo de los barrios”, planteó, señalando que uno de los objetivos será “jerarquizar la transitabilidad de la ciudad” ante lo cual se podrían tomar medidas importantes en los próximos días respecto a la situación de las calles de Tolhuin.

“Porque no podemos hacerlo nosotros, los vecinos de Tolhuin debemos tener las mismas oportunidades que otras ciudades”, dijo en un discurso que dejó ver la columna vertebral de lo que serán sus primeras medidas como intendente.

Harrington finalizó emocionado recordando a quienes lo acompañaron y a su familia.

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