El equipo de Policía Científica junto a la forense del Poder Judicial, Inés Aparici, recrearon una posible mecánica del hecho en el juicio oral a los 4 detenidos por el crimen de Miguel Oscar Vera.

Los peritos de la Policía Científica brindaron un pormenorizado detalle de los análisis de ADN que pudieron realizarse respecto de más de un centenar de muestras de manchas de sangre, de los cuales solo un puñado pudo ser procesado por un laboratorio que presta servicios desde afuera de la provincia

En una extensa exposición detallaron las manchas de sangre halladas en la vivienda de la imputada Pabla Romero, así como los elementos hallados en un contenedor y en una chacra de calle Kawi donde fue hallada una cuchilla con restos de sangre de la víctima y que fue considerada como el arma idónea para causar las lesiones mortales.

Varios de los elementos descartados, peritados con sangre de la víctima, fueron atribuidos al imputado José Santiago Romero, así como el par de zapatillas con que fue detenido; así como sangre de Vera un par de borcegos encontrado en la casa de la pareja de los imputados Isabelino Gómez y Bárbara Vargas, calzado correspondiente al primero de estos.

Los peritos concluyeron que hubo una riña dentro de la vivienda en la que hablaron de la posibilidad de participación de los 4 imputados, aunque por las lesiones que revestían esta hipótesis solo es fuerte en relación a los dos imputados varones y parcialmente respecto de Vargas quien presentaba un corte en el pómulo, cuestión muy discutida por las defensas.

Allí incluso se esbozó la teoría de que Vera recibió un golpe posiblemente con un cucharon de metal que fue descartado en un contenedor, el cual poseía rastros de sangre de la que no pudo determinarse su origen. A la par de esto quedó un mínimo rastro de sangre de Vera dentro de la vivienda, y sobre todo sangre de la imputada Vargas por el corte recibido.

Arrastraron a la víctima con vida pero en estado de indefensión

La segunda parte de la reconstrucción de la mecánica del hecho mostró un relevamiento detallado de Científica respecto del rastro que dejó en una chacra vecina el arrastre del cuerpo de Vera por 93 metros hasta el lugar donde fue hallado.

Los peritos señalaron que el arrastre fue continuo y parejo, incluso saltando un alambrado, lo que evidenciaba que la tarea fue llevada adelante por 2 a 3 personas; siendo el detalle del rastro dejado que la víctima no ofreció resistencia alguna con su “capacidad motora disminuida”.

En este sentido se analizaron las marcas de arrastre en el pantalón de la víctima y rastros de barro que quedaron en el cuerpo para determinar que fue llevado boca arriba siendo tomado de la parte superior del cuerpo.

Ese arrastre incluso dejó lesiones por abrasión en la parte baja de la espalda y glúteos, lo que la forense determinó como “son lesione vitales, que se produjeron mientras estaba con vida”; lo que claramente indica que el remate de dos certeras puñaladas fue al final de este traslado.

La forense incluso al ser nuevamente consultada sobre el golpe producido a Vera dentro de la vivienda señaló que pudo producir un estado de inconsciencia, aunque “sin poder asegurarlo”, para luego terminar de ser contundente; “al momento de las puñaladas Vera no tiene ninguna lesión cortante de defensa en las manos que sería natural, no se defendió”, dijo graficando que evidentemente la víctima no estaba consciente.

Esta hipótesis refuerza la hipótesis de la fiscalía en uno de los agravantes del homicidio “por alevosía” dado el estado de indefensión de la víctima; por lo que ahora el juicio pasó a un cuarto intermedio para el jueves tras desistirse de varios testigos.

El jueves podría ser una jornada determinante en relación a la que pueda ser la reacción desde las defensas.

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