Se trata de un programa nacional que nació en el 2015 y el cambio de Gobierno Nacional suspendió, tomando la posta la provincia a través de la secretaría de Políticas de Inclusión del ministerio de Educación.

Consistía en un paquete de 1500 horas cátedras que se distribuían entre alrededor de 50 docentes de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin que asistían a chicos y adolescentes dentro 8 a 18 años en el arte de la música coral, orquestas y bandas de música.

De esta forma alrededor de 170 chicos y jóvenes componían en Río Grande; el coro infantil Akainik y el coro Juvenil Remate de Voces, además de las Orquestas Toluken y Big Band Fuego Jazz.

En Tolhuin funciona una banda tipo ensamble de percusión, Latido Austral y en Ushuaia otro coro de niños «Voces en el viento»  y un ensamble de cuerdas «Umbral de la Aurora».

La modalidad eran clases y talleres semanales e incluso se les entregaban a los chicos los instrumentos en comodato con el compromiso de las familias de su cuidado y mantenimiento.

En diciembre las familias los devolvieron por vacaciones de verano, y a los docentes “se nos comprometió a trabajar en Verano TDF en las colonias con la premisa de que si no participábamos peligraba nuestra continuidad, por ello la mayoría trabajó y ahora nos dijeron que no continuamos”, comentó Andrea una docente.

“Sabemos donde están los instrumentos en los depósitos de las escuelas, pero el destino es incierto, nadie se hace cargo. Los chicos no los tienen y nosotros como estamos dados de baja no tenemos acceso a eso”, agregó.

La semana pasada padres y docentes mantuvieron un encuentro con una funcionaria nueva del espacio, Belén Córdoba, quien les ratificó la decisión de cierre de este espacio artístico y la baja de horas.

Más de 170 estudiantes pierden un espacio de formación, contención, inclusión y crecimiento personal. Este programa no enseñaba únicamente música, era educación real, fortalecía las trayectorias escolares, promovía la permanencia en la escuela y generaba sentido de pertenencia”, lamentan los padres de los chicos.

Mi hija va a perder todo lo que aprendió, imagínate ella recibía un saxofón que aprendió a tocar y hoy se queda sin programa ni instrumento. Un saxofón sale 8 millones de pesos, algo que yo nunca le voy a poder comprar”, lamentó Yanina una de las madres demandantes.

Esta comunidad educativo cultural se está organizando esta semana para difundir el reclamo a las autoridades del ministerio de Educación y la comunidad toda.