En este fin de semana las calles se tornan intransitables sin mantenimiento alguno, asimismo la obra pública recién inaugurada se deteriora, y como corolario se engrosa la planta del Estado municipal para dejar una “bomba de tiempo” a la gestión por venir.

La salida de Claudio Queno del poder de la localidad de Tolhuin tras 12 años de gestión deficiente, desafía la idea de que la mediterránea localidad no podía estar peor.

Y es que luego de la derrota electoral, la gestión municipal se ha retraido completamente a un estado vegetativo que desatiende hasta los problemas mas elementales de la comunidad, como es el mínimo mantenimiento de las calles.

En una zona de suelo difícil a causa de la humedad, el deshielo ha tornado intransitable casi la totalidad de las calles de Tolhuin, incluso con algunas que debieron ser cerradas al tránsito, dado que no hay ni siquiera maquinaria trabajando en el mantenimiento.

Asimismo hay otra cuestiones evidentes como son el deterioro de la “obra pública” por denominar de alguna forma a las precarias estructuras levantadas de dudoso beneficio para la gente, uno de ellos el mismo cartel de entrada a la localidad que muestra un deterioro evidente. Incluso con riesgo de desprendimientos para los vehículos que ingresan o egresan al ejido urbano.

Una bomba de tiempo

En medio de todo este panorama ya sería mucho pedir una transición madura y ordenanda, ya que es inexistente aún el contacto entre la gestión Claudio Queno y el intendente por venir, el electo Daniel Harrington.

Incluso desde ese sector se manifiesta la preocupación por la ausencia de información sobre la situación económica de Tolhuin, así como de 40 contratos nuevos, categoría 10, que desde el 1° de julio ingresaron a la administración municipal, comprometiendo las finanzas hacia el cierre del ejercicio.



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